No es santo de mi devoción

By on feb 14, 2016 in ImaginARTE | 0 comments

Venerar a Eros por mandamiento.

Porque el Dios Amor va por libre y te guía sin razón, sin orden ni control, solo con pasión, atracción y emoción.

En el menester del latir no hace falta saber latín, sin conocimiento ni estudio previo, es capaz de alcanzar el  summa cum laude del séptimo cielo.

Cosas del corazón que nunca atendió a órdenes ni razones, tan sólo a infinidad de emociones.

Amarse o ser amado. 

Armarse de valor o ser valorado sin armas.

Se siente o no se siente. No hay fuerza que lo doblegue.

Siempre fue un activista rebelde, un causador de efectos especiales y casualmente es esa acción la que te rebela y te da fuerzas para tomar las riendas de una calesa con caballos desbocados, esos que te dirigirán a palacio, al de las mil maravillas o al del reino de las tinieblas, pero nunca jamás al de la indiferencia.

Es un viaje a la aventura, un desafío extremo…a ciegas. Pero incluso así, sin saber, sin conocer, sin previsión, sin ruta, sin mapa, sin guía, sin nada y con todo a la vez, hay que arriesgarse y emprender esa ruta de futuro incierto, bitácora en mano.

Latir es vivir

Vivir es amar

Amar es dolor

Dolor es sufrir

Sufrir es sentir

Sentir es experimentar

Experimentar es innovar

Innovar es arriesgar

Arriesgar es ganar

Ganar sabe a gloria

Gloria que da calor

Calor que colorea el corazón.

Es el color del universo repleto de estrellas que brillan, que te iluminan y que te guían, como brújulas transformadas en brujas de buen corazón, son las hadas de la intuición, amores fugaces que se desvanecen en la oscuridad, amores eternos que seguirán pintando un lienzo de color azul cielo.

¡Me encanta colorearte!

Y el arte es el que te cuenta las historias del corazón, esas que laten a lo grande y en multicolor.

Crea tu propio cuento con realidades que superen todas las ficciones.

¿Es cupido o es tupido?

Ni uno, ni otro, o tal vez un nosotros

Amar es cosa de valientes, de seres irracionalmente racionales o racionalmente irracionales, que arriesgan aún a sabiendas que padecerán dolor.

Te lo da todo o te deja sin nada, no hay término medio.

Es como ver las estrellas, dolor y placer, un doble sentido, dos en uno.

El amor duele pero también infunde calor y cierto confort.

Te abraza el alma y te acaricia el corazón.

Te pilla desprevenido, te atrapa y te arrastra… y solo cuando tomas conciencia, es cuando caes en la cuenta de que tú ya no tienes el poder de decisión y que ya está todo en manos de ese Cid Bombeador, así que lo mejor es dejarse llevar, dejarse caer…

Permítete fluir en ese “todo” interestelar y más allá.

Ayer, hoy y siempre.

Porque sin ti no hay nos

Otros ya dirán…

 

¿Subes?

¡La respuesta siempre será Sí!

 

En Amor y Arte

 

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